Eran
dos punks medievales entre los perros del ocaso.
La dulce flauta desgranando sus utopías reales.
Séptimo
sello.
Uno,
terrorista sonoro, duras botas, cresta de oro.
Bajo ésta, nobles ojos, destino de vasallo que burló a
su antojo.
Hizo camino sin dueño, contempla una luz velada.
Recuerda ese viejo sueño, brilla sin ser nada.
Séptimo
sello, la peste negra acecha.
Queman la ternura y encienden la mecha.
Delincuente lírico el otro, romántico avispado,
el que templa con desgana...brilla su brazo tatuado.
Alegría manifiesta, su viaje no ha acabado.
Mientras, la gorra no se llena, por ser los desheredados.
Séptimo
sello, desprecio hacia el sensible.
Ahuyentando mil demonios, conspirando lo indecible.
Séptimo sello, la peste negra acecha.
Queman la ternura y encienden la mecha.
Utopías
reales, utopías reales.
Séptimo
sello.